No existe el derecho a la blasfemia

Después de la nota de la conferencia Episcopal, yo me siento, como Juan Manuel de Prada, un poco ridícula. Resulta que me he pasado la vida jugándome el tipo defendiendo a la Iglesia Católica, y ahora resulta que somos muy guays y no nos importan los insultos. Ya pueden inmortalizar a un Cristo gay y una Virgen prostituta, que nos vamos a reír con ganas.

Cierto que nada justifica el terrorismo, pero eso no significa que la libertad de expresión incluya el derecho a la blasfemia. Atacar las creencias fundamentales de una persona viene a ser el equivalente a insultar a su familia y eso debería estar amparado por la ley de derecho al honor y a la propia imagen. Lo demás es buenismo mal entendido, que a la larga no trae más que problemas.

Así que vista la actitud de la Cee, creo que voy a dejar que expropien la catedral de Córdoba y por mí como si quieren convertirla en un centro de estudios islámicos, o mejor aún, en un observatorio ateo.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: