Derogar la doctrina Parot: el asesinato de la justicia

Resulta vomitivo que un grupo de personas de Estrasburgo hayan decidido por su cuenta que es lo mismo matar a una persona que a veintitrés. Cómo se nota que no son sus parientes, ni tan siquiera sus conciudadanos los que han sido asesinados por Inés del Río. Habría que verlo si les hubieran tocado un sólo pelo de los suyos o si se tratara de ultraderechistas.

Pero como es España y la izquierda, lo único que cuenta es la legalidad y no importa que eta haya asesinado a más de mil personas y que las víctimas no puedan contar siquiera con el consuelo de saber que cumplen sus penas de prisión íntegramente. Por no hablar de las indemnizaciones que, por supuesto, los etarras tampoco las pagan. Hoy ha muerto la justicia.

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