Orgullo gay contra la familia

Una vez más nos enfrentamos a ese carnaval de glorificación del mal gusto y la chabacanería. No comprendo cómo pretenden los gays atraer a la gente a su causa dando en espectáculo tan bochornoso.  El desfile del orgullo gay se ha convertido en una burla generalizada contra la familia, la Iglesia y todos los valores que definen una sociedad civilizada.  Su única bandera es el alcohol, la droga y el desenfreno sexual.

Si yo tuviera la desgracia de ser uno de ellos, desde luego me cuidaría mucho de que no me relacionen con la degradación moral que muestran esas personas.  Compadezco al barrio de Lavapiés que los alberga en estos días, incluso aunque pueda ser bueno para los negocios. No compensa. Lo peor es que además tengamos que soportar las imágenes en televisión en nombre de lo políticamente correcto.

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