Obama en tierra de nadie

Dicen que no hay nada más peligroso que un converso, precisamente porque no sabe de qué lado está. Obama, un exmusulmán metido a cristiano por deberes del cargo, practica una fe basada en el racionalismo, que no es lo mismo que el raciocinio. Es decir, es una persona pragmática que dice lo que tiene que decir y hace lo que le interesa hacer en cada momento.

En otras palabras, se deja llevar. Una persona así al frente del gobierno de EE.UU. es un peligro en potencia. Al igual que se empeña en defender el aborto a pesar de ir contra todas las religiones; se niega a intervenir en conflictos internacionales, especialmente si conciernen a musulmanes y cristianos. Intenta quedar bien con todos consiguiendo no quedar bien con nadie. Esperemos que no le dé tiempo a liar un desastre.

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