No a las procesiones ateas

La libertad de expresión no supone libertad de burlarse del prójimo. Esos que enarbolan la tolerancia por bandera son los primeros que se apresuran a criticar a los cristianos, y no sólo eso sino a juzgarlos y a opinar sobre cuestiones que no entienden. En esta sociedad contradictoria resulta que los que hablan de libertad son precisamente los que la niegan en lugares como Cuba o Corea del norte.

Pero lo que resulta ya indignante es que aprovechen las vacaciones con motivos religiosos como es la Semana Santa para salir a celebrar un aquellarre anticristiano con imágenes ofensivas y eslóganes insultantes. Eso no se puede permitir de ninguna manera. Si tanta envidia les da no tener nada que conmemorar, que se inventen sus propias fiestas y nos dejen a los demás con nuestra Fe.

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