Obama en la hoguera de las vanidades

El presidente de EE.UU. tomó posesión de su cargo y a continuación hizo un baile con su mujer muy acaramelados para disfrute de su público incondicional. No puedo evitar pensar que cada movimiento, pose y mirada habían sido ensayadas al milímetro con los expertos en imagen de la Casa Blanca. De modo que todo ello produce una impresión de falsedad que a algunos nos hace el efecto contrario del deseado. A mí me parece la viva imagen de la soberbia.

A pesar del enamoramiento generalizado de los medios progresistas de todo el mundo hacia Obama, yo creo que la historia acabará colocando su mandato entre los más nefastos para el país que preside. No sólo está alterando las bases en las que se sustenta la economía y el orden social, sino que además parece empeñado en una lucha personal a favor de la ideología de género y el aborto. Lo peor de todo ello es la influencia que tiene a nivel internacional y las consecuencias que sus actos puedan tener a largo plazo a todos los niveles.

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