El engaño de la fecundación in vitro

Hay muchas parejas desesperadas porque no son capaces de concebir de forma natural un hijo y se convierten en presa fácil para las clínicas de fecundación artificial. Les dicen que todo se reduce a juntar óvulos con espermatozoides e implantarlos. Nadie les explica qué ocurre con los “sobrantes” del experimento. Para empezar, los embriones sufren la mutilación de varias células para comprobar su viabilidad; lo cual puede tener consecuencias imprevisibles. A continuación, los embriones desechados por cualquier razón acaban en el cubo de la basura; es decir, los hermanos de los bebés elegidos.

No contentos con eso, el resto de embriones que no se van a utilizar de momento van a parar a un congelador donde pueden permanecer durante años. Tampoco se conocen las consecuencias de ese almacenamiento a largo plazo. Y por último, los que no lleguen a ser implantados serán desechados también como desperdicios. Sin embargo, cada uno de ellos es un ser humano con la potencialidad de llegar a ser una persona como cualquiera de nosotros. Cada día cientos o miles de ellos son eliminados sistemáticamente sin que nadie se escandalice por este genocidio silencioso.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: