El Halloween la fiesta de exaltación del mal

Qué otra cosa se puede decir de una fiesta donde mucha gente se disfraza de vampiro, demonio o zombi, los cuales según relatos tradicionales no eran otra cosa que asesinos en serie. Mientras otros se disfrazan de víctimas de asesinato, con mutilaciones y heridas monstruosas. Y se supone que eso es gracioso. Se trata de exaltar todo lo negativo, lo malvado y lo desgraciado de este mundo. Por otra parte los jóvenes aprovechan como siempre para organizar fiestas donde corre el alcohol, las drogas y sus consecuencias inmediatas.

Mientras los niños se dedican al chantaje con sus vecinos, exigiendo chucherías bajo amenaza de represalias. Puede que en EE.UU. eso tenga un componente de inocencia infantil, pero aquí más bien se ve como una molestia continua. Los que no deseamos seguir esa nueva moda nos vemos obligados a no abrir la puerta, para no decepcionar a los niños que vienen a pedirnos dulces. Porque uno debe ser fiel a sus principios y no tiene sentido rechazar algo y luego plegarse a sus exigencias, aunque eso suponga que incluso te puedan rayar la puerta de tu casa.

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