Sánchez Gordillo resucita el anarquismo

No teníamos bastante con los neocomunistas, como el difunto Peces Barba, y los indignados de pacotilla que añoran la Segunda República. Ahora también tenemos anarquistas, dispuestos a aprovecharse de la situación y además poner excusas políticamente correctas. Todos a robar para dárselo a los pobres. Y si los empleados del supermercado se quedan sin trabajo, es su problema. Y si cierran el supermercado, que se las arregle la gente sin comprar comida.

La anarquía nunca ha sido la solución de nada, sino que agrava los problemas de todos. A los pobres ya los atiende la Iglesia afortunadamente, y algunos ayuntamientos a través de comedores sociales. Robar no es algo justificable en ningún caso. Sobre estos ladrones tiene que caer todo el peso de la ley cuanto antes. Entre los vándalos y los anarquistas quieren llevarnos de vuelta a la barbarie de los años treinta y eso no se puede consentir.

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