Un rey para todos los españoles

Que don Juan Carlos I no es un dechado de virtudes lo sabemos todos; que le gusta cazar (cosa muy habitual en las familias reales) y vivir con lujo (idem), no debería extrañarnos. Que gente de su familia tenga negocios dudosamente legales, es lo que sucede a menudo cuando alguien consigue poder inesperadamente. Con todo ello, no es que quiera justificar la monarquía. Simplemente, es el sistema menos malo.

Porque en la experiencia española, la República resultó ser una jaula de grillos, donde cada cual velaba por sus propios intereses; los cuales además eran peligrosos para nuestro país. Los que ahora reclaman la vuelta a ese régimen en España, lo que realmente desean es dar una nueva oportunidad a la Segunda República, con todas sus implicaciones. Ante eso yo, desde luego, yo me quedo con un rey campechano y con simpatías socialistas.

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