Ser o no ser demócrata

Algunos, para qué vamos a negarlo, sentimos nostalgia de tiempos pasados cuando no existían las autonomías y España repetía aquello de “Una, grande y libre”. Algunos preferiríamos no tener tantos políticos viviendo de nuestro dinero y haciendo y deshaciendo leyes según su ideología. Pero los tiempos han cambiado y no se puede volver atrás, más que nada porque ya no existe el sentimiento generalizado nacional y católico. Algunos querríamos que la Iglesia siguiera participando en todos los actos sociales, pero ya no es así. Por supuesto, nos gustaría que nunca hubiera existido una despenalización del aborto en ningún caso.

Pero ahora no se puede pretender eliminar de un soplo el pasado reciente como si nada hubiera ocurrido en estos treinta años. Ni se puede suspender las autonomías, ni recuperar el patriotismo ni, mucho menos obligar a la gente a creer. Tampoco es posible eliminar toda ley del aborto, porque la contestación en la calle sería enorme. Y en este momento, España no se puede permitir desórdenes sociales. Bastante tenemos con intentar recuperar la confianza de los mercados y eso es incompatible con un país inestable debido a cambios necesarios, pero que deberán ser graduales.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: