Vivir la Semana Santa

Algo bueno ha tenido la crisis, que mucha gente ya no puede irse corriendo de vacaciones a cualquier sitio, da igual, en cuanto dan unos días de vacaciones. Eso significa que tendrán que quedarse en sus casas reflexionando sobre su vida, cuidando a su familia y pensando en cosas que valgan la pena. También podrán asistir a las celebraciones religiosas tradicionales de estas fechas. Algunos volverán a sus pueblos de origen por primera vez en mucho tiempo.

La Semana Santa se había convertido en una excusa más para el hedonismo, el despilfarro y la huida hacia adelante. Muchos padres aprovechaban para dejar a sus hijos con los abuelos y marcharse a ver mundo, como si hubiera ahí fuera algo más importante que lo que dejaban en sus casas. Espero que los que no puedan hacerlo ahora se den cuenta de lo que se estaban perdiendo. Siempre se puede aprender algo de los malos momentos.

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