Malos presagios para la huelga general

He podido comprobar últimamente que no soy la única que teme que el día 29 de marzo se convierta en una excusa para la violencia callejera, los altercados, los piquetes violentos y toda clase de provocaciones a las fuerzas del orden. Parece ser que la izquierda española ha optado por buscar en las calles la repercusión que no consigue en las urnas.

Esperemos que me equivoque, que nos equivoquemos todos los que tenemos esa intuición, porque no hemos vivido ya más de treinta años de democracia para volver a las barricadas. En toda caso, si sucede, espero que el gobierno de España esté a la altura de las circunstancias y no permita que se adueñen de las calles que nos pertenecen a todos o destruyan bienes públicos y privados. La autoridad es esencial para la estabilidad del estado.

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