Siento contradecir a la Junta de Extremadura, pero para estar el contra de su campaña a favor de la masturbación, no hace falta ser de derecha siquiera. Cualquier padre o madre de familia prefiere que sus hijos adolescentes no corran riesgos innecesarios practicando el sexo de forma promiscua con las posibles consecuencias de enfermedades venéreas, sida o embarazos no deseados, aparte de la falta de valores que ello implica.
Así mismo, cualquier persona con sentido común, ya sea votantes del PP, Psoe o IU, prefiere no ver a sus hijos jugando con objetos sexuales. En primer lugar porque son antihigiénicos. En segundo lugar, porque se pueden hacer daño con ellos. Y en el tercer lugar, muy importante, porque está demostrado que los que se acostumbran a esa clase de artilugios, luego no disfrutan del sexo natural. Y todos deseamos que disfruten una vida emocional y sexual sana. Lo que realmente necesitan es un curso de educación afectiva.

