La huelga de Iberia no la protagonizan los pilotos como es costumbre, sino los auxiliares de vuelo, azafatas y demás. Lo digo porque, cómo no, algunos están aprovechando para decir que los ricos quieren ser más ricos. Existe toda una campaña en contra de las compañías aéreas, simplemente porque, como empresas que son, pretenden evitar la quiebra y conservar los puestos de trabajo.
Para ello se ven obligados a subir los precios de los billetes o bien cobrar por el peso extra. La razón es simplemente que la gente ya no viaja como antes y estas empresas están sobredimensionadas. Necesitan seguir haciendo el mantenimiento de sus aviones y pagar el combustible aunque el vuelo vaya medio vacío. Tal vez algunos preferirían que se arruinaran y que agregaran unos miles de personas más a las listas del paro.

