Empiezo a preguntarme si es uno sólo o son muchos. Podríamos citar a Carlos Morín, también al doctor Montes, tenemos múltiples ejemplos entre la izquierda Abertzale. Luego están otros que guardan las apariencias pero tienen las mismas intenciones: arraigar la cultura de la muerte y decidir ellos quién tiene derecho a vivir y quién no, según sus propios criterios. Antes los hubieran llamado genocidas, ahora se disfrazan de buenas intenciones.
Planificación familiar, educación sexual, muerte digna… son disfraces que ponemos a las palabras para referirnos a la aniquilación de un ser humano. ¿Hasta cuándo tendremos que seguir diciendo esto antes de que la gran mayoría de la población mundial sea consciente de lo que está sucediendo?. Tal vez haga falta un cataclismo, una debacle económica y social, para que al fin la gente se decida a llamar a las cosas por su nombre verdadero.
